
¿Y si un edificio pudiera anticiparse a las necesidades de confort de sus ocupantes y, al mismo tiempo, adaptar el consumo a las condiciones del mercado energético?
Esta es la pregunta que hemos puesto sobre la mesa en el Smart Energy Congress 2026 de la mano de la organización de enerTIC, una feria de gran encuentro del sector energético celebrado los días 14 y 15 de octubre en IFEMA Madrid.
El congreso reunió a más de 2000 profesionales y más de 100 ponentes de referencia del ámbito público y privado, entre ellos, representantes de Grupo Savia. Un escenario privilegiado para hablar de eficiencia y sostenibilidad. También, para demostrar que la verdadera transformación energética de los edificios ya no pasa solo por monitorizar, sino por predecir y flexibilizar.
Durante las dos jornadas, el stand de Grupo Savia se convirtió en punto de encuentro para profesionales interesados en climatización, control de instalaciones y, sobre todo, en las nuevas posibilidades que abre la flexibilidad energética.
Hemos presentado un enfoque que conecta los datos reales de las instalaciones con la operación diaria: conocer el comportamiento de los edificios, identificar oportunidades de mejora y ajustar su funcionamiento a las necesidades reales, no a las teóricas.
La aplicación de inteligencia artificial permite avanzar hacia una gestión predictiva capaz de anticipar la demanda térmica y optimizar la climatización antes de que el edificio lo requiera. Al mismo tiempo, la flexibilidad energética convierte parte del consumo en un recurso gestionable, adaptándolo a las condiciones de operación, al confort de los usuarios y a las oportunidades del mercado.
Uno de los momentos clave de nuestra participación fue la intervención de María Romero, Key Account del sector terciario, y Joan Carles Almécija, director de Ingeniería y Consultoría Energética de Grupo Savia, en el Auditorio Tecnología.
Bajo el título «Del edificio inteligente al edificio flexible: IA aplicada al confort y la energía», ambos explicaron cómo la inteligencia artificial aplicada a grandes edificios permite predecir su comportamiento térmico, optimizar la climatización y convertir el consumo energético en un activo gestionable.
La tesis era clara: disponer de información sobre lo que ocurre en un edificio permite actuar. Pero anticipar lo que va a necesitar permite planificar mejor las decisiones energéticas. El objetivo no es elegir entre eficiencia y confort, sino integrarlos junto con la capacidad de adaptación en una única estrategia, respetando las particularidades y necesidades de cada instalación.
Participar en el Smart Energy Congress nos ha permitido dar visibilidad a este enfoque y contrastarlo con profesionales y empresas que están viviendo de cerca los retos de la transformación energética y digital.
Planteamos esta solución porque la mayoría de los edificios siguen operando en modo reactivo.